Austin Hill, importante empresario de Estados Unidos, dijo alguna vez: “Pregunta a 100 personas si se preocupan por la privacidad y 85 te dirán que sí. Pregúntales a esas mismas 100 personas si dan una muestra de ADN solo para conseguir una Big Mac gratis, 85 te dirán que sí”.

Es raro pensar que cada vez más se vayan mercantilizando situaciones que anteriormente eran íntimas o se compartían en un círculo cerrado. Vemos como hoy, sin ninguna extrañeza, para las fiestas familiares, que ya no son tan familiares, se alquila un salón, se invita a mucha gente y de hecho hasta se solicita que no lleve regalo sino un sobre con dinero. Igual sucede con los datos personales, los cuales están estrechamente relacionados con la intimidad de las personas.

Actualmente, la mayoría de los usuarios publican información personal en las redes sociales sin ningún tipo de precaución; si bien un número importante de gente adulta está en las redes sociales, otro gran porcentaje se abstiene de hacerlo, debido a que no le encuentran sentido a subir información personal y a compartir fotografías de sus círculos. Sin embargo, la otra cara pone en evidencia como los adolescentes publican cualquier tipo de contenidos personales e imágenes sin ninguna precaución: en el baño, en la alcoba, en el baile, en el cine, donde se sienten bien y punto.

¿Sino sabes cuáles son tus datos personales, cómo sabes cuánto valen? Tus datos personales son muchos y si no sabes cómo tratarlos o administrarlos terminarás lamentándolo. Este tipo de información puede ser de carácter público, semi-privado, privado y sensible, así los clasifica la ley 1581 de 2012 (Ley de Habeas Data en Colombia).

Los datos adquieren valor económico en la medida en que se conviertan en un factor de intercambio; y en el mundo digital funciona perfectamente. Se ha preguntado: ¿por qué Google no le cobra por el servicio que le ofrece de Gmail? Por defecto, el correo electrónico tiene HTTPS cifrada, además de 15 GB, pero ¿estos servicios son completamente gratuitos? La respuesta es No. Nada es gratis, alguien tiene que pagarlo. Ahora, ¿qué sucede si usted quiere abrir una cuenta en Facebook y no quiere dar sus datos personales?, sencillo, no puede, si no entrega sus datos no hay servicio. Y así por este estilo funciona todo en el mundo digital.

Entonces, ¿qué hacen con nuestros datos? Estos también sirven de moneda de intercambio. Se crean perfiles y hábitos de consumo a partir de ellos y las empresas de publicidad y marketing son las más interesadas en querer conocer la tendencia del consumidor. A muchos usuarios no les importará esto, pues les gusta tener publicidad personalizada. Pero ¿hasta qué punto conocerán de nosotros?

Un reto para la gestión de nuestros datos personales es el advenimiento del Internet de las cosas: neveras, estufas, licuadoras, lavadoras, equipos de sonido y televisores con un sistema digital de la casa, el cual conoce todos los hábitos y rutinas de una persona. Así las cosas, ¿qué se podrá hacer con toda esa información? Tal vez esta realidad todavía no ha llegado a nuestro país, pero como es tecnología, ¿no estamos lejos de que así sea?

Las situaciones planteadas anteriormente en algunas ocasiones se adhieren a nosotros por necesidad, costo o beneficio. Nos resulta más fácil entregar nuestros datos y acceder a una cuenta de Gmail o Hotmail, que adquirir un servidor de correo propio. El beneficio es acceder a este servicio, pero el costo son nuestros datos.

¿Qué debemos hacer?

Lo primero, es saber a quién vamos a entregar nuestros datos. Usted no le entrega sus hijos a cualquiera. Segundo. Tenga en cuenta qué información que entrega. Si necesita un servicio gratuito de almacenamiento en la nube, ¿tiene sentido que le soliciten el tipo de RH, nombre de una familiar o número de hijos? Tercero. Tenga en cuenta que los datos que entrega nunca se los devolverán, sea precavido con la información que transmite. Cuarto. Recuerde que estamos en la era Snowden, nada es privado en Internet. Cualquier cosa que envíe, comparta, transfiera o almacene tenga la duda razonable de que alguien debe estar viéndolo.

Heidy Balanta
Abogada TIC
Corporación Colombia Digital
@heidybalanta

Fuente: El Espectador
Imagen: Barcelona Digital